narraluz 254

narraluz 254

ImagenPedro Hernández

 

Había llegado el momento de cambiar el rumbo. El horizonte era gris y las seguridades habían sido hechas añicos por la incipiente enfermedad. Pero quería seguir viviendo. Quería seguir disfrutando de los pequeños momentos que la vida tuviera a bien regalarme. Nunca fui de las que se rinden. Nunca. Siempre aprendí a buscar caminos alternativos, rutas secretas, senderos serpenteantes que permitieron victorias improbables.

 

Ahora o nunca. Había que cruzar… y seguir caminando.

The moment to change the course had arrived. The horizon was grey and assurances had been broken into pieces for the incipient sick. But I continue living. I wanted to continue enjoying the little moments that life had  given me I never was one to give up. Never. I always learned to look for alternative paths, secret routes, serpentine tracks which let me improbable victories.

Traducción; Enrique Llorente

narraluz 251

narraluz 251

ImagenPedro Hernández

 

Todos mis sueños aquí, sobre estos apuntes subrayados, llenos de notas al margen y llamadas de atención.

Toda mi atención en ellos, toda mi energía, todo mi esfuerzo. Porque quiero llegar, quiero tocar la meta con mis dedos, aún sabiendo que llegar no es más que un nuevo comienzo.

Estudiar. Hoy no tengo más programa.

All my dreams here, over these underlined notes, full of notes on the edge and attention calls.

All my attention on them, all my energy, all my effort. Because I want to arrive, I want to touch the arrive with my fingers, still knowing that to arrive is more than a new start. To study. Today I don´t have more plan.

Traducción; Enrique Llorente

narraluz 248

narraluz 248

ImagenPedro Hernández

 

Cuando llegué a casa, mi conciencia entró en erupción. Hablé demasiado. Te mostré los rincones más valiosos de mi ser, los tesoros mejor guardados. Y sé que vas a malograr mi confianza. Sé que voy a ser tu nuevo juguete.

 

¿Cuándo aprenderé a callar y a custodiar bajo siete llaves lo mejor de mí, la joya que guarda mi existencia? ¿Cuándo aprenderé a quererme y a no mendigar cariño por un puñado de sonrisas traicioneras?

When I arrived at home, my consciousness erupted. I spoke too much. I showed you the most valuable corners  for myself, the treasures best saved. I know that you are going to ruin my confidence. I know that am going to be your new toy.

 

When will I learn to shut up and keep  under lock and key the best of me, the jewel that guards my existence? When will I learn to love myself and not beg for  a little handful of treacherous smiles?

Traducción; Enrique Llorente

narraluz 246

narraluz 246

ImagenJavier Barco 

 

Viví demasiados años pensando, calculando, midiendo. Demasiado tiempo siguiendo recetas, pesando los gramos justos de sueños y entusiasmo. Hasta que llegaste tú. Y entonces perdí la cabeza, moví los peones exponiendo mi corazón, destrocé balanzas, relojes y calendarios.

Y al amparo de tu luz fui feliz; bajo las suaves sábanas de tus caricias, aprendí a querer.

I lived a lot of years thinking, calculating, measuring. Too much time following recipes, weighting the exact grams of dreams and enthusiasm. Till you arrived. And I lost my head, moved the peons exposing my heart, I destroyed balances, watches and calendars.

Under the protection of light I was happy. Under soft sheets of your caress, I learned to love.

Traducción; Enrique Llorente

narraluz 243

narraluz 243

Imagen:  jotallorente

 

Cuentan en el barrio que Fernando murió de pena. Su hijo falleció tres meses antes que él, en un accidente de coche. Fernando vivía con él. Los dos se entendían a la perfección desde siempre. Eran uña y carne.

Era normal verlos hacer la compra en el súper todos los sábados por la mañana. Siempre juntos y felices pese a su precariedad. Pobres pero felices. El amor, la mayor riqueza. Ambos eran sabios de barriada.

Hace dos mañanas, Fernando no bajó a hacer la compra. Lo encontraron en su cama. En su rostro, paz; tal vez la paz del que vuelve a encontrarse con el amor de su vida.

They count in the neighborhood that Fernando died of grief. His son died three months before him, in a car accident. Fernando lived with him. Both understood each other perfectly for ever. they were joined at the hip.

It was normal to see them do shopping at supermarket every Saturday in the morning. Always together and happy despite their precariousness. Poor but happy. Love, the greatest wealth. Both were wise in the slum.

Two mornings ago, Fernando didn´t go down to do shopping. They found it on his bed. In his face, peace, maybe the peace of the one  who comes back to meet with the love of his life.

Traducción; Enrique Llorente