narraluz 265

narraluz 265

ImagenPedro Hernández

 

La estancia está completamente en silencio. Un silencio al que me he ido acostumbrando y que no he querido disfrazar. Me gusta así. Aprieto mis manos, quizá en una súplica. Busco la ventana y el paisaje familiar me susurra que “todo está bien”, y yo sé que no es así. Aún no. Lo minutos pasan, las horas… ¿Cuánto puede durar un día? A veces, siglos. ¿Y una noche? Las noches duran más. Entonces oigo la puerta, tu voz. Ahora sí. Ahora todo está bien.

TextoPaula Martínez

The room is completely silent.  A silence which I have gotten used to and I have not wanted to dress up. I like it this way. I hold my hands. Maybe it is a plea. I look out the window and the familiar skyline whispers to me that “all it is ok”, and I know that it is not. Not yet.  To spend minutes, hours… How long could a day? Sometimes, centuries. What about a night. The nights last more. So I heard the door, your voice. Now yes. Now it is ok.

Traducción; Enrique Llorente

narraluz 262

narraluz 262

Imagen: Pedro Hernández

 

Cada noche sucede lo mismo: el nudo en el estómago, el temblor en las manos, la mirada empañada… La tristeza y la incertidumbre llaman a gritos a la ansiedad que no tarda en responder. Mis sentimientos se mezclan y no logro desbloquear mi mente. Luchar o dejarme llevar… ¿Qué hacer? Elijo la retirada y avanzar entre la espesura sin mirar atrás. Elijo el gesto sencillo que diluye la negrura. Elijo mi fragilidad y, sólo entonces, aparece la paz.

Every night the same thing happens : the knot in the stomach, the hands trembling, the misty gaze…The sadness and the uncertainty call anxiety out loud which does not take long to respond. My feelings are mixed and I can not unlock my mind. To fight or to get carried away…What can I do? I choose retreat and carry on between the thicket without looking back.  I choose the simple gesture which dilutes the darkness. I choose my fragility and, only at this moment, the peace appears.

Traducción; Enrique Llorente

narraluz 259

narraluz 259

Después de una de esas noches para olvidar despertó, sin darse cuenta había apagado el despertador y se había quedado dormido. Su corazón a mil por hora le recordaba que no llegaría a tiempo a su reunión.

 

Inmóvil y sintiéndose bloqueada escuchó una dulce voz que le decía, no te preocupes que hoy sí llegarás.

TextoJavier Llorente

After one of those nights that she forgot to wake up. She inadvertently turned off the alarm and fell asleep. Her heart reminded her thousand times in an hour that she would not arrive at her meeting on time. 

She heard a sweet voice when she was feeling unmovingly blocked, it tells that worry not, you´ll be there today on time.

Traducción; Enrique Llorente

narraluz 256

narraluz 256

ImagenPedro Hernández

 

Hay momentos perfectos. Éste es uno de ellos. La luz no ha pedido permiso para entrar y trae los susurros de los pájaros desperezándose en la calle. El mar de sábanas blancas me mece mientras oigo tu canción. El olor de tu pelo me ancla a la realidad regalada cada día… Lo respiro. Y no necesito nada más.

There are perfect moments. This is one of them. The light did not ask for permission for entering and it brings the bird´s rustlings stretching on the street. The sea of white sheets sways me while I hear your song. The smell of your hair secures me to the gift of reality every day. I breathe it. And I do not need anything else.

Traducción; Enrique Llorente

narraluz 254

narraluz 254

ImagenPedro Hernández

 

Había llegado el momento de cambiar el rumbo. El horizonte era gris y las seguridades habían sido hechas añicos por la incipiente enfermedad. Pero quería seguir viviendo. Quería seguir disfrutando de los pequeños momentos que la vida tuviera a bien regalarme. Nunca fui de las que se rinden. Nunca. Siempre aprendí a buscar caminos alternativos, rutas secretas, senderos serpenteantes que permitieron victorias improbables.

 

Ahora o nunca. Había que cruzar… y seguir caminando.

The moment to change the course had arrived. The horizon was grey and assurances had been broken into pieces for the incipient sick. But I continue living. I wanted to continue enjoying the little moments that life had  given me I never was one to give up. Never. I always learned to look for alternative paths, secret routes, serpentine tracks which let me improbable victories.

Traducción; Enrique Llorente