narraluz 249

narraluz 249

ImagenJavier Barco 

 

Te he soñado cada día. Te he pensado cada noche. Te he buscado en cada rostro. He deseado no el momento mágico del encuentro, sino el gesto sencillo que se repite una y otra vez. He anhelado el discurrir callado de las horas, la espera paciente de tu mirada, la paz de tus manos entre las mías, nuestros pasos acompasados. En todas las batallas, y con todas mis heridas, no he querido más que una cosa, amar, y una vida contigo.

TextoPaula Martínez

I have dreamed of you every day. I´ve thought about you every night. I´ve looked for you  in every face. I´ve desired not the magic moment of the meeting, but the single gesture that repeats itself  again and again. I´ve longed for the quiet passing of the hours, I wait patiently for the look, the peace of your hands between mine, our hands, our rhythmic steps. In all battles, and with all my wounds, I haven´t wanted more than one thing, to love, and a life with you.

Traducción; Enrique Llorente

narraluz 248

narraluz 248

ImagenPedro Hernández

 

Cuando llegué a casa, mi conciencia entró en erupción. Hablé demasiado. Te mostré los rincones más valiosos de mi ser, los tesoros mejor guardados. Y sé que vas a malograr mi confianza. Sé que voy a ser tu nuevo juguete.

 

¿Cuándo aprenderé a callar y a custodiar bajo siete llaves lo mejor de mí, la joya que guarda mi existencia? ¿Cuándo aprenderé a quererme y a no mendigar cariño por un puñado de sonrisas traicioneras?

When I arrived at home, my consciousness erupted. I spoke too much. I showed you the most valuable corners  for myself, the treasures best saved. I know that you are going to ruin my confidence. I know that am going to be your new toy.

 

When will I learn to shut up and keep  under lock and key the best of me, the jewel that guards my existence? When will I learn to love myself and not beg for  a little handful of treacherous smiles?

Traducción; Enrique Llorente

narraluz 247

narraluz 247

Imagenjotallorente

No era como las demás, al menos así lo veíamos todos. Su mirada te entraba por los ojos y te llegaba hasta el corazón. Sus palabras, aunque en ocasiones de reproche, llegaban hasta tus oídos y te abrazaban completamente. Olía a ese aroma que sólo se respira en las cumbres de las montañas del norte. Y sus caricias hacían que desapareciera el miedo a los mayores sufrimientos que existen en la Tierra.

He wasn’t like others, unless everyone could see. His sight entered for the eyes and it arrived until heart. His words, sometimes there were a reproach, they arrived until your ears and hugged you completely. It smells to this scent which you can only breathe on the north mountains. His carees did that scare to the most suffering on the earth disappear.

Traducción; Enrique Llorente

narraluz 246

narraluz 246

ImagenJavier Barco 

 

Viví demasiados años pensando, calculando, midiendo. Demasiado tiempo siguiendo recetas, pesando los gramos justos de sueños y entusiasmo. Hasta que llegaste tú. Y entonces perdí la cabeza, moví los peones exponiendo mi corazón, destrocé balanzas, relojes y calendarios.

Y al amparo de tu luz fui feliz; bajo las suaves sábanas de tus caricias, aprendí a querer.

I lived a lot of years thinking, calculating, measuring. Too much time following recipes, weighting the exact grams of dreams and enthusiasm. Till you arrived. And I lost my head, moved the peons exposing my heart, I destroyed balances, watches and calendars.

Under the protection of light I was happy. Under soft sheets of your caress, I learned to love.

Traducción; Enrique Llorente

narraluz 243

narraluz 243

Imagen:  jotallorente

 

Cuentan en el barrio que Fernando murió de pena. Su hijo falleció tres meses antes que él, en un accidente de coche. Fernando vivía con él. Los dos se entendían a la perfección desde siempre. Eran uña y carne.

Era normal verlos hacer la compra en el súper todos los sábados por la mañana. Siempre juntos y felices pese a su precariedad. Pobres pero felices. El amor, la mayor riqueza. Ambos eran sabios de barriada.

Hace dos mañanas, Fernando no bajó a hacer la compra. Lo encontraron en su cama. En su rostro, paz; tal vez la paz del que vuelve a encontrarse con el amor de su vida.

They count in the neighborhood that Fernando died of grief. His son died three months before him, in a car accident. Fernando lived with him. Both understood each other perfectly for ever. they were joined at the hip.

It was normal to see them do shopping at supermarket every Saturday in the morning. Always together and happy despite their precariousness. Poor but happy. Love, the greatest wealth. Both were wise in the slum.

Two mornings ago, Fernando didn´t go down to do shopping. They found it on his bed. In his face, peace, maybe the peace of the one  who comes back to meet with the love of his life.

Traducción; Enrique Llorente