Imagen: Javier Llorente

Me costaba entenderlo. Me lo habían explicado muchas veces pero… ¡imposible! ¡No podía ser! Mi cabeza me impedía aceptar que aquel niño tan pequeño fuera Dios. Mi abuela le cantaba, pandereta en mano, y mi madre me contaba sus historias antes de irme a la cama. Luego, cuando me dejaban con la luz apagada, solo, yo pensaba y le daba vueltas. “Si ese es Dios y mis pies son más grandes que los suyos… ¿seré yo Dios también?”.

 

Ahora soy yo el que cuenta las historias y mis hijos los que las escuchan y aunque no todo el misterio ha sido desvelado, aunque ya no soy niño y muchas preguntas han desaparecido de mi mente, alguna noche, mientras todos duermen, me acerco al nacimiento del salón y le miro. Y mirándole, con cariño, le pregunto: “¿Quién eres? ¿Por qué vienes a mi casa?”

I found it hard to understand. They had explained it to me  many times but ….impossible! It couldn’t be. My mind didn’t allow me to accept that this little  baby was God. My grandma sang to him, tambourine in hand, and my mother told me stories about him  beforebedtime. Later, when she left me with the light off, alone, I thought and brooded on it. “If he is God and my feet are bigger than his one …then would I be also a God?

Now I am the one  who tells stories and my kids who listen them and although not all mystery has been uncovered, in spite of I am not  a kid anymore and a lot of answers have disappeared from my mind. one night, while everyone is sleeping, I get close to living room nativity and look at it. And while looking at it, with tenderness , I ask him: who are you? why are you come at my house?

Traducción; Enrique Llorente